lunes, 4 de mayo de 2015

YIN YANG EXPLICADO POR GEORGE OHSAWA



Todas las cosas están divididas en dos categorías, que son simultáneamente
antagonistas y unificantes: el Yin y el Yang. El Yin puede ser llamado fuerza centrífuga y el Yang fuerza centrípeta.

POSITIVO Y NEGATIVO

El Yin y el Yang, al mismo tiempo, están en oposición y se complementan uno al otro, tal como el día y la noche, el hombre la mujer, el invierno y el verano. Son dos opuestos fundamentales, que se unen para destruir y crear cualquier
cosa que exista en el Universo. No pueden estar totalmente opuestos porque son siempre limitados y relativos. Están ligados entre sí como la noche y el día. Y cuando es noche en Occidente, es día en Oriente. Nada existe totalmente Yin o totalmente Yang. Puede ser más Yin que Yang, o más Yang que Yin, y así los designamos como uno u otro.
Este “dualismo” también existe en las religiones occidentales. Jesús comprendía y admitía que Satanás existía incluso en El, el Hijo de Dios. Según el Principio Unico, en este mundo nada existe que sea totalmente bueno o malo, así como nada es totalmente Yin o Yang. En este mundo de relatividad, el Yin inevitablemente se convierte en Yang, y el Yang se convierte en Yin.
Solamente aquello que es eterno, absoluto e infinito puede ser llamado “bueno”, en el sentido absoluto. En la Tierra llamamos “bueno” a aquello que nos gusta, y “malo” a aquello que no nos gusta, o sea también, aquello que consideramos provechoso para el hombre y aquello que suponemos es perjudicial. Lo que puede ser bueno para un hombre, entretanto, puede ser malo para otro.
Las virtudes, en ciertas circunstancias, pueden ser vicios como cuando la economía se convierte en avaricia, el coraje en temeridad, la paciencia en indolencia. En este mundo, la mutación es la única constante. Para los que comprenden la paradoja práctica del pensamiento Yin-Yang, la vida es una
educación constante en la mayor universidad que existe y que no cobra matrícula ni mensualidades. Para los que nada saben del Yin y Yang, la vida puede ser un infierno. El centrípeto Yang es constrictivo y produce calor,
sonido, densidad, peso: la tendencia a ir hacia abajo.
El centrífugo Yin es expansivo y produce frío, silencio, dilatación, expansión, liviandad; la tendencia a ir hacia arriba.
Desde el punto de vista físico, cualquier cosa que contenga más agua que sólidos –siendo iguales cada una de las otras condiciones– es Yin; lo inverso es Yang.
En términos de composición química, los compuestos ricos en hidrógeno, carbono, litio, arsénico y sodio son más Yang de lo que los otros desprovistos de estos elementos y que, a su vez, son ricos en potasio azufre, fósforo y
nitrógeno.
Todo lo que existe en el Universo tiene una forma, un color y un peso característicos. Una forma prolongada en una posición vertical, es Yin. La misma forma extendida horizontalmente es Yang. La primera es dominada por una fuerza centrífuga o Yin. La segunda está bajo la influencia
de una fuerza centrípeta o Yang.



ARTE
A B C D son formas verticales regidas por la fuerza centrífuga.
E F G H Son formas horizontales regidas por la fuerza centrípeta.
Cada par de formas tiene la misma dimensión, la misma superficie geométrica. Pero son antagónicas. Una es Yin y la otra es Yang. Los antagonismos entre C y G y entre D y H son bastante pronunciados., C y G superpuestos se
combinan para formar la estrella judaica de David. D y H superpuestos se combinan formando una cruz. La unión de las formas básicas Yin-Yang dio origen a símbolos sagrados fundamentales.

PESO
La fuerza centrípeta gobierna todo lo que es pesado y, por lo tanto, es Yang. La fuerza centrífuga gobierna todo lo que es leve y, por lo tanto, es Yin. Cuanto menor el peso, tanto más Yin.
Formas yin A B C D
Formas yang E F G

COLOR
El color es nuestra primera percepción sensorial. Sin color, nada podemos apreciar. La clasificación de los colores básicos es fácil. Colores calientes y fríos representan los extremos Yin y Yang, con todas las otras graduaciones
de calor y frío en posición intermedia. Es tan simple como el arco iris, que va del extremo Yang, o el rojo, pasando por el naranja, amarillo, verde, azul y añil, hasta el extremo yin, o violeta.
Partiendo de estas tres características fundamentales, forma, peso y color, todo en el Universo puede ser clasificado como Yin o Yang, sin necesidad de aparatos complicados o análisis químicos. Esa clasificación puede ser
“científicamente” confirmada tomándose como base la tasa Potasio / Sodio (K/Na) establecida en las tablillas analíticas.
Pero asimismo, este último método no es exacto, pues la tasa K/Na puede discordar considerablemente entre varias especies de la misma planta o en sus diversas partes.

VARIACIONES GEOGRÁFICAS
Todas Las cosas que son producidas y nacen en climas fríos son Yang, comparadas con aquellas que mejor se adaptan a climas calientes. Por ejemplo: una manzana roja del Canadá es Yang. Un mango púrpura de Trinidad es Yin.
Las personas que viven en un clima frío son siempre más fuertes, fisiológicamente, que aquellas que viven en un clima caliente, pues comen más alimentos Yang, que, paradójicamente, son producidos más fácilmente en el clima frío, Yin.

PALADAR
Así como los colores van del extremo Yin al Yang, así también podemos distinguir el Yin del Yang por el paladar y por el olfato. Las graduaciones de Yin a Yang, son las siguientes: cáustico, ácido, dulce, salado, amargo. La
pimienta dilata nuestros capilares y aumenta la circulación sanguínea dando una sensación de calor: es extremadamente Yin. El berro es amargo y da sensación de frescura: es extremadamente Yang. Conviene recordar que estas
relaciones son sólo de los sabores naturales y no de los artificialmente condimentados o manufacturados químicamente. La dulzura del azúcar blanco, químicamente manufacturado, es cien veces mayor que la del azúcar natural, a nuestro paladar El azúcar blanco, fabricado por procesos químicos, ocupa el extremo Yin en la escala de los alimentos. De un modo general, los vegetales más Yin son: la berenjena, los higos, las pasas de uva, la col y el repollo “morados”, que en la realidad son violáceos, el germen de la
patata, las naranjas, el azúcar de caña o de remolacha. Son todos azulados o violáceos, interna o externamente. Son ricos en vitamina K y C, y todos muy Yin.
Los alimentos yang, al contrario son rojos o amarillos: carne y todos los productos de la hemoglobina, pescado, huevos, vitamina D, zapallo, zanahoria, inhame (tipo de patata), manzana, cereza, frutilla. Son ricos en sodio (Na) en
comparación con el potasio (K).
El factor esencial para la nutrición apropiada del cuerpo humano consiste en la proporción adecuada de Yin y Yang en los alimentos ingeridos.
El potasio (o K) puede ser considerado como el símbolo de los elementos Yin en nuestros alimentos. El sodio (o Na) puede ser considerado como el símbolo del Yang. La tasa K/Na es muy práctica como guía, pues tanto K como Na se encuentran en casi todas las composiciones químicas de los alimentos y son los más importantes indicadores químicos del Yin y del Yang.
La mejor proporción de Yin /Yang, o K/NA, es de cinco por uno. El arroz natural, sin pulimento, es el alimento perfecto: presenta el equilibrio justo de 5 por 1.
Todos los alimentos cuya tasa K/Na es mayor de 5 por 1, son Yin. Por ejemplo, la banana es de 850/1, la naranja es 570/1, la patata es de 512/1, y el pomelo es de 390/1.

La alimentación del hombre evolucionó con él a través de los siete aprendizajes biológicos que siguieron al abandono del “hábitat” marino. Los cereales constituyen la etapa final de esa evolución alimenticia, y contienen todas las propiedades necesarias a la vida en su forma más elevada, siendo, pues, el alimento perfecto para el hombre.

Escrito por George Ohsawa.

miércoles, 29 de abril de 2015

Alimentación macrobiótica/energética para niñas y niños.


Los hábitos dietéticos se instauran en la temprana infancia. Las dietas vegetarianas ofrecen a tu hijo/a la oportunidad de aprender a disfrutar de una gran variedad de alimentos maravillosos y nutritivos. Estos alimentos proporcionan una excelente nutrición en todas las etapas de la infancia, desde el nacimiento hasta la adolescencia.

Bebés

El mejor alimento para los recién nacidos es la leche materna, y cuanto más tiempo sea amamantado el bebé, mucho mejor. Si tu bebé no está siendo amamantado, las fórmulas infantiles son una buena alternativa y se encuentran ampliamente disponibles. No utilices leche de soja. Los bebés poseen necesidades especiales y requieren una fórmula que esté desarrollada especialmente para esos requisitos. tampoco es conveniente darles otras leches vegetales como la de arroz o avena ya que no tienen el alimento adecuado.
Los bebés no necesitan ningún otro alimento aparte de la leche materna durante los primeros meses de vida. Los bebés amamantados necesitan unas dos horas semanales de exposición moderada al sol para producir vitamina D. Algunos bebés, especialmente aquellos que viven en climas nubosos, puede que no lleguen a elaborar cantidades suficientes de vitamina D. En tal caso, podrían ser necesarios suplementos de vitamina D.
Las mujeres vegetarianas que están amamantando deberían también asegurarse de que incluyen buenas fuentes de vitamina B12 en su dieta, pues su ingestión puede influir en los niveles que llegan a la leche materna. 
La leche materna debería ser utilizada durante al menos el primer año de vida del bebé. Alrededor de los cuatro o cinco meses de edad, o cuando el peso del bebé se haya duplicado, se puede añadir otros alimentos a su alimentación.
Introduce un alimento nuevo cada vez, a intervalos de una o dos semanas. Las siguientes directrices proporcionan un plan flexible para la introducción de alimentos en la alimentación del bebé.

Cinco-seis meses

Prueba primero poco a poco con la crema-leche de arroz integral (1 de cereal x10 de agua) puesto que es el cereal que menos alergias provoca. Mézclala con un poco de leche materna y prueba a dársela con cucharilla o biberón. Posteriormente ofrece al bebé cremas de cereal combinando arroz integral, arroz dulce, cebada, mijo, avena o quinoa, Haz la crema tú en casa y evita las mezclas de harinas preparadas aunque sean integrales y ecológicas.

Seis a ocho meses

Introduce las verduras. Deben estar bien cocidas y trituradas. Las judías verdes, las zanahorias, calabaza, calabacín, puerro, coliflor, brócoli,  y guisantes frescos son buenas opciones iniciales. también puedes combinar las papillas de cereales con un 10% de proteína vegetal ligera como lentejas rojas o guisantes secos muy bien cocinados
Introduce las frutas a continuación. Prueba con compota de manzana.
A los ocho meses de edad, la mayoría de los bebés pueden comer galletas o pan de buena calidad. Además, alrededor también de los ocho meses, los bebés pueden empezar a comer alimentos más ricos en proteínas como el tempeh, garbanzos, azukis o alubias bien cocidas y trituradas. 
Si tu opción no es vegetariana, puedes introducir un poco de pescado blanco hervido o al vapor en los purés.

Nueve a doce meses

Introduce una pequeña cantidad de pasta integral y empieza a darle verdura en trozos. a partir de los doce meses, la niña/o podrá comer casi lo mismo que las personas adultas, incluidas semillas, frutos secos, etc.

Niños/as

Los niños tienen unas necesidades elevadas de calorías y nutrientes, pero su estómago es pequeño. Ofrece a tu niño/a frecuentes tentempiés, e incluye en su alimentación algunos alimentos menos “voluminosos” como cereales integrales, trozos grandes de verdura y alguna fruta. No obstante, limita los zumos, pues los niños pueden hincharse bebiéndolos, prefiriendo su sabor dulce antes que otros alimentos.
Algunos alimentos, como algunas papas fritas, los cacahuetes y las uvas, pueden representar un riesgo de asfixia. Asegúrate de cortar los alimentos en trozos pequeños y anima al niño/a a masticar bien la comida antes de tragar.
Las necesidades calóricas varían de un niño a otro. Las siguientes directrices son generales.

Los grupos de alimentos para los niños/as

  • Panes y cereales
    Incluye todos los panes integrales, pasteles de cereales, cereales integrales, pasta y las galletas SIN AZÚCAR.
  • Legumbres, frutos secos y semillas 
    Incluye cualquier legumbre cocida como las lentejas, los guisantes partioas, azuki, judías y garbanzos; el tofu, el tempeh, todos los frutos secos y cremas de frutos secos, las semillas y el tahín (mantequilla de sésamo).
  • Verduras 
    Incluye todas las verduras crudas o cocidas que se pueden adquirir frescas. También incluye los jugos naturales de verduras.
  • Frutas
    Incluye todas las frutas frescas excepto las tropicales en climas mediterráneos, los zumos de fruta 100% en pequeña cantidad. las frutas se pueden tomar cocinadas y ocasionalmente crudas.

Raciones recomendadas a nivel general (hay que adaptar las raciones a las necesidades de cada niña/o)

  • De 1 a 4 años de edad
    • Panes y cereales: 6 o más raciones; una ración equivale a entre ½ y 1 rebanada de pan; de ¼ a ½ taza de cereal cocido o pasta; de ½ a 1 taza de crema de cereales de desayuno
    • Legumbres, frutos secos y semillas: 2 o más raciones; una ración equivale a entre ¼ y ½ taza de porotos alubias cocidos, tofu, tempeh o TVP; de 40 a 80 gramos de sustituto de carne; de 1 a 2 cucharadas de frutos secos, semillas o cremas de ambos
    • Verduras: 2 o más raciones; una ración equivale a entre ¼ y ½ taza de verduras cocidas o entre ½ y 1 taza de verduras crudas
    • Frutas: 1 ración que equivale a 1 fruta mediana
    • Grasas: 2-3 raciones; una ración equivale a 1 cucharadita de aceite
  • De 4 a 6 años de edad
    • Panes y cereales: 6 o más raciones; una ración equivale a 1 rebanada de pan; ½ taza de cereal cocido o pasta; de ¾ a 1 taza de crema de cereales de desayuno
    • Legumbres, frutos secos y semillas: de 1½ a 3 raciones; una ración equivale a ½ taza de alubias cocidos, tofu, tempeh, 2 cucharadas de frutos secos, semillas o cremas de ambos
    • Verduras: de 2 a 1½ raciones; una ración equivale a ½ taza de verduras cocidas o ½ taza de verduras crudas
    • Frutas: una ración que equivale 1 fruta mediana
    • Grasas: 2-3 raciones; una ración equivale a 1 cucharadita de aceite
  • De 7 a 12 años de edad
    • Panes y cereales: 7 o más raciones; una ración equivale a 1 rebanada de pan; 1 taza de cereal cocido o pasta.
    • Legumbres, frutos secos y semillas: 3 o más raciones; una ración equivale a ½ taza de alubias cocidas, tofu, tempeh, 2 cucharadas de frutos secos, semillas o cremas de ambos
    • Verduras: 4 o más raciones; una ración equivale a 1 taza de verduras cocidas o ½  taza de verduras crudas.
    • Frutas: 1 ración que equivale a 1 fruta mediana
    • Grasas: 2-3 raciones; una ración equivale a 1 cucharadita de aceite
Nota: Los tamaños de ración pueden variar en función de la edad del niño.
Para añadir más calorías a la dieta, incluye más raciones de mantequillas de frutos secos, frutas desecadas, productos de soja y otros alimentos ricos en calorías.
Asegúrate de incluir una fuente fiable de vitamina B12 y hierro con regularidad. 
Si los niños no obtienen una exposición frecuente al sol (exponiendo las manos y la cara entre 20 y 30 minutos al sol estival dos o tres veces por semana), lo cual promueve la síntesis de vitamina D, existen alimentos enriquecidos y suplementos.

Adaptado de Simply Vegan, 3ª ed., 1999, pgs. 194-195. The Vegetarian Resource Group, P.O. Box 1463, Baltimore, MD 21203; 410-366-8343 y La alimentación de nuestros hijos de Montse Bradford.


domingo, 26 de abril de 2015

LA MENOPAUSIA


En la menopausia hay un déficit de Yin del elemento agua. ¿Cómo se puede fortalecer esto a la vez que se evitan sofocos y se favorece la prevención de la osteoporosis? ¿Qué alimentos nos ayudan a mejorar la salud en esta etapa de la vida de la mujer?
Introducción a la medicina tradicional china
La medicina tradicional china se rige según la teoría de los cinco elementos, una forma de clasificar los fenómenos naturales y sus interrelaciones. Estos cinco elementos son agua, madera, fuego, tierra y metal; y los dos ciclos de relación, el ciclo de creación (Sheng) y el de destrucción (Ko). Hay que añadir que hay un carácter dinámico y de transformación entre los elementos, por lo que también se llama teoría de las cinco fases o de los cinco movimientos.
La medicina tradicional china se basa en el concepto de Qi o energía vital equilibrada. El Qi recorre el cuerpo de las personas a través de los meridianos energéticos y se puede ver afectado por las fuerzas opuestas del Yin y el Yang. Según esta medicina, la enfermedad aparece cuando se altera el flujo de energía vital y se desequilibran el Yin y el Yang. Además, también es importante destacar el Jing (la esencia del riñón), la sustancia fundamental más importante de donde provienen los seres vivos. Esta sustancia se almacena en los riñones y puede ser congénita o adquirida. La esencia congénita es para toda la vida. Cuando se pierde aparecen síntomas físicos del envejecimiento y de la menopausia; circunstancias como el exceso de trabajo, de actividad física y sexual, el estrés, dormir demasiado o comer de forma exagerada aceleran esta pérdida de Jing. Así, los riñones, que pertenecen al elemento agua, contienen la energía vital que nutre las raíces Yin y Yang del organismo; y según la medicina tradicional china, se encargan, entre otros, de lo siguiente:
·         la fuerza física y sexual
·         la distribución de los líquidos
·         la estructura ósea, la médula y el mar de la médula (el cerebro)
·         el aparato reproductor
·         las glándulas de secreciones internas (suprarrenales, gónadas, tiroides, paratiroides)
·         pelo, oídos
Estos conceptos previos nos ayudan a entender mejor qué pasa en el proceso de la menopausia y a comprender los síntomas principales que la mujer a menudo tiene durante esta etapa de la vida.
Qué pasa en la menopausia según la medicina tradicional china
En medicina tradicional china la vida de la mujer se cuenta en ciclos de siete años. La primera menstruación aparece hacia los catorce (7×2) y la última, con 49 (7×7), cuando los ovarios dejan de funcionar.
La menopausia se asocia con la disminución progresiva y natural de la esencia del riñón (del Jing). Tanto en hombres como en mujeres, conforme envejecemos, la debilidad del riñón se manifiesta en los sentidos y tejidos relacionados: el pelo se vuelve blanco, hay pérdida de la capacidad auditiva, etc.
En la menopausia, sobre todo hay un déficit de Yin del elemento agua. Eso tiene síntomas asociados como sofocos, cambios de humor o sequedad vaginal, que pueden ser consecuencia de un estado de desequilibrio en relación con los otros cuatro elementos citados.
En la menopausia hay sobretodo un déficit de Yin del elemento agua
Los trastornos de la menopausia no son solo un desequilibrio hormonal, sino que están relacionados con la disminución del Qi y la debilidad de la sangre. Son más graves en mujeres con un desarrollo de la pubertad más tardío y escaso, que indica insuficiencia de los riñones. En tal caso, el Qi renal heredado es escaso y la menopausia puede llegar antes, ya que el almacén de Jing es más bajo.
Como ya hemos dicho, la mayoría de los trastornos de la menopausia se explican por la disminución de la energía del elemento agua. Si no hay bastante agua, el fuego se descontrola (el agua no puede apagar el fuego, según el ciclo Sheng). Entonces aparecen taquicardias, irritabilidad, sudores, sofocos y mareos. También el exceso de fuego puede producir sequedad y calor, que se manifiesta en las mucosas, ricas en agua por naturaleza, especialmente vagina y ojos. Un exceso de fuego asociado al hígado puede producir también explosiones de ira y trastornos emocionales. La debilidad generalizada del Yin y del Yang renales se manifiesta en dolores lumbares, brotes aleatorios de frío y de calor, mareos y ruidos en los oídos. Además, la debilidad o insuficiencia de la sangre (sustancia Yin), hace que el Yang se descontrole y provoque más calor interno y sequedad.
Según si hay más insuficiencia de Yin o de Yang, aparecerán síntomas de tipo calor o de tipo frío, respectivamente. Por eso hay que valorar cuáles predominan en cada mujer, ya que con unas pautas alimentarias adecuadas pueden mejorar su calidad de vida. Además, a menudo, durante, y sobre todo después de la menopausia, el peso suele variar, entre otras cosas porque parte del tejido muscular (metabólicamente más activo), se convierte en tejido adiposo (metabólicamente menos activo); por eso se aconseja ajustar las pautas alimentarias, que deberán ser más bajas en calorías, pero nutritivas del elemento agua.
Pautas dietéticas generales:
·         Como alimentos antienvejecimiento, están los que fortalecen el elemento agua (los riñones), como por ejemplo cereales en grano, legumbres (azuki y soja negra), alimentos oscuros, sopas de cereales con legumbres, raíces, caldos de huesos y espinas, yema de huevo, col verde, sésamo negro, nueces, castañas, etc.
·         Hay que evitar las solanáceas (tomate y derivados, berenjena, patata y pimientos): desmineralizan los huesos y son pro-inflamatorias.
·         Es muy importante tomar cada día semillas de sésamo ligeramente tostado y triturado (para absorber todo el calcio que contiene), de girasol (muy ricas en aminoácidos) y de calabaza (con zinc, muy interesante para la formación de tejido).
·         Para garantizar una buena absorción del calcio y del resto de nutrientes, hay que tomar alimentos fermentados como miso, tempeh, tamari (derivados de la soja) o chucrut, que ayudan a mantener la flora intestinal en buen estado; además, los que tienen un sabor ácido (el chucrut genera ácido láctico) ayudan a digerir y a absorber mejor los nutrientes. Además, los derivados de la soja contienen fitoestrógenos, interesantes en la primera fase de la menopausia.
·         Hay que añadir alimentos ricos en minerales, como las algas (en caldos, estofados, ensaladas…).
·         Resulta interesante incluir en la dieta germinados, muy ricos en vitaminas y minerales, sobre todo de alfalfa (rico en hierro).
− Hay que evitar al máximo:
1.      El chocolate (sobre todo si no llega a un 70%).
2.      El café y el té (excepto el de tres años, que es muy remineralizante, como la ortiga blanca), ya que son excitantes.
3.      Las bebidas con gas o con azúcar, que desmineralizan los huesos.
4.      La carne.
5.      El alcohol.
6.      El azúcar y todos los productos de bollería y con harinas refinadas.
7.      La sal que no sea marina.
Pautas dietéticas específicas para mujeres con déficit de Yin (síntomas de calor)
La alimentación debe ser reguladora, nutritiva y ligeramente yin, refrescante y muy hidratante, dirigida a nutrir el Yin de riñón; y evitar diuréticos y estimulantes. Es aconsejable también hacer ejercicios de respiración y relajación. Algunos alimentos recomendados son azukis, tofu (de naturaleza fresca), miso, tamari, peras (lubricantes), manzanas, lechugas, sésamo negro, soja negra, alimentos del mar (algas y peces con espinas), calabaza y pipas de calabaza. Las cocciones deben ser cortas, con el objetivo de refrescar.
Pautas dietéticas específicas para mujeres con déficit de Yang (síntomas de frío)
La alimentación debe ser nutritiva, ligeramente yang y caliente, dirigida a fortalecer los riñones, a nutrirlos y calentarlos, y mantener una vida activa. Se pueden poner compresas de jengibre en la zona de los riñones para calentarlos. Algunos alimentos recomendados son azukis, lentejas, sésamo, algas, miso, castañas, puerros, trigo sarraceno, nueces, especies como la canela, piel de mandarina seca y jengibre. Hay que controlar la sal para prevenir la retención de líquidos y hacer cocciones largas, para calentar los alimentos, que después nos calentarán el elemento agua.
Consejos saludables para mejorar la salud en esta etapa de la mujer.
·         Tomar el sol cada día unos veinte minutos para sintetizar vitamina D.
·         Optar por alimentos integrales, completos, frescos y naturales, ecológicos, locales y estacionales.
·         Escoger verduras de hoja verde (excepto espinacas), coles y familia de las coles, raíces (zanahorias, chirivías, nabos, rábanos…), y verduras como cebollas y ajos, apio…
·         Caldos caseros con algas y huesos o espinas cocinados con un poco de vinagre de manzana no pasteurizado para favorecer el paso de los minerales al caldo.
·         Introducir legumbres a la dieta, que refuerzan los riñones, regulan el azúcar en sangre, nutren y son una buena fuente de fibra y otros nutrientes.
·         Tomar soja ecológica fermentada (tempeh, miso, tamari, natto) para cuidar el sistema digestivo y por su contenido en fitoestrógenos.
·         Consumir cereales enteros integrales y ecológicos (en remojo y espumados si es necesario).
·         Tomar aceites y grasas saludables para retener la vitamina D: de oliva, de sésamo, de lino, semillas y frutos secos, pescado salvaje…
·         Utilizar sal marina sin aditivos.
·         Practicar ejercicio de puntas y talones si hay osteoporosis.
Otros hábitos y recomendaciones
·         Mantener el ejercicio físico, mental y sexual.
·         Para las sofocos: hacer baños de pies calientes.

·         Para prevenir la osteoporosis: realizar ejercicios de fuerza, tomar verduras de hoja verde, algas, sésamo y cola de caballo en polvo.

Fuente: http://www.soycomocomo.es/reportajes/la-menopausia-segun-la-medicina-tradicional-china/

domingo, 12 de abril de 2015

BENEFICIOS DE LA COL FERMENTADA O CHUCRUT



Una porción de una taza de col fermentada proporciona alrededor de una cuarta parte de nuestro valor diario de vitamina K, el 35 por ciento de nuestra vitamina C, el 12 por ciento de hierro, cuatro gramos de fibra y sólo 32 calorías-todo más biodisponibles debido al proceso de fermentación.

Los beneficios más importantes que se pueden obtener de su consumo son: 

1. Previene el cáncer
En 2005, investigadores de Polonia informó que la ingesta elevada de repollo / col fermentada en niñas de 12-13 años reduce el riesgo de cáncer de mama en la edad adulta. Las mujeres que comían por lo menos tres porciones por semana de col cruda o cocida corto y chucrut tenían un riesgo significativamente reducido en comparación con los que tenían sólo una porción por semana.
Científicos apuntan que los glucosinolatos en la col (componentes naturales en muchas plantas picantes) ayudaron a disminuir el daño del ADN y la mutación celular, y también bloquearon procesos que estimulan el crecimiento celular excesivo, que generalmente conduce a los tumores. El proceso de fermentación rompe los glucosinolatos en isoticianatos y otros compuestos que estimulan las células precancerosas a autodestruirse.
Otros estudios han reportado resultados similares. En 2012, el cáncer de Nutrición mostró que el consumo de col y col estaba relacionado con una reducción significativa en la incidencia de cáncer de mama. Un segundo estudio 2012 también informó que los jugos de col y chucrut primas podrían afectar los genes implicados en la activación de carcinógenos, ejerciendo la actividad anti-cancerígena.

2. Aumenta la capacidad inmunitaria
La chucrut es una buena fuente de bacterias probióticas amigables que ayudan a aumentar la inmunidad. En 2005, científicos encontraron que contenía bacterias ( lactobacilos ) que podría combatir la gripe aviar. Los investigadores dieron kimchi, un plato de col picante similar al chucrut a pollos infectados con la gripe aviar, y una semana más tarde la mayoría se habían recuperado.
En un estudio de 2012 publicado en el British Journal of Nutrition , los científicos encontraron que los probióticos como los encontrados en el chucrut elevaron los niveles del anticuerpo IgG3 sistema inmunológico hasta en un 66 por ciento.
Un estudio posterior 2013 también encontró que el jugo de chucrut fermentado podría ser utilizado "como un antifúngico y agente antibacteriano para curar enfermedades infecciosas". De hecho, el jugo actuó  de manera más  eficiente contra agentes infecciosos fúngicos que un antibiótico comercialmente disponible.

3. Facilita la digestión y es una fuente mejor de probióticos que el yogur.
Además de fortalecer el sistema inmunológico, los probióticos del chucrut ayudan a facilitar la digestión, el reequilibrio de los intestinos y mejoran la salud en general. De hecho, las verduras encurtidas como la chucrut, pepinillos, aceitunas, kimchi, y otras desde hace mucho tiempo se han servido con las comidas para mejorar la digestión.
La fermentación crea un ambiente donde la flora amigable puede proliferar. La chucrut es el mejor de los probióticos,  incluso que el yogur. De hecho, el chucrut era un antiguo remedio casero para el estreñimiento y otras formas de malestar estomacal, y ahora se cree que ayuda a combatir la distensión abdominal, diarrea del viajero, y el síndrome del intestino irritable, también.
Un estudio de 2006 en el Journal of Applied Microbiology señaló que las bacterias del ácido láctico en el chucrut ayudan a mejorar no sólo la función inmune, pero la salud del tracto intestinal. Debido a que no es calentada o pasteurizada, está llena de enzimas que hacen que sea fácil de digerir. Proporciona aproximadamente el 16 por ciento del requerimiento diario de fibra, que también es buena para la digestión y la salud del corazón.

4. Control los niveles de azúcar en la sangre
Alimentos fermentados como el chucrut ralentizar el vaciado del estómago, lo que ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre. Un estudio de 2012 encontró que los extractos de judías mungo fermentada reducen significativamente los niveles de azúcar en la sangre en ratones diabéticos. Un estudio en humanos a principios de 2005 encontró que los alimentos fermentados como el chucrut pueden reducir los picos de azúcar en la sangre después de las comidas, creando resultados comparables ciertos medicamentos para la diabetes.

FUENTE: http://renegadehealth.com/blog/2014/06/25/5-health-benefits-of-sauerkraut-including-helping-to-prevent-cancer

viernes, 20 de marzo de 2015

CURSO DE INTRODUCCIÓN AL A MACROBIÓTICA ABRIL 2015


Dirigido a personas que quieren hacer cambios saludables en su alimentación, interesadas en programar menús veganos equilibrados o que desean enriquecer sus menús con ideas creativas para hacerlos divertidos y variados aplicando la tradición macrobiótica.

PROGRAMA:
Conocimientos teóricos:
El equilibrio de nutrientes en la dieta macrobiótica
    Alimentos de transición
    Cómo planificar equilibradamente nuestros menús
    Clasificación energética de los alimentos (yin/yang)
Prácticas de cocina:
Elaboración de un menú equilibrado con sopa, cereal integral, proteína vegetal, verduras, algas, condimentos macrobióticos, semillas y postre (varios platos de cada grupo).
    La creatividad en la cocina.
    Precio: 65 euros. Incluye apuntes y comida.
    615 99 25 04

viernes, 13 de marzo de 2015

PROTEINA ANIMAL Y ADICCIÓN


Tal como ocurriera con el cigarrillo o el alcohol (bien visto en sus inicios), lentamente comienza a entenderse el trasfondo adictivo que envuelve a la comida. Al comienzo se pensó (y se sigue pensando) en que las personas se aferraban a la comida por una cuestión psicológica (descarga o compensación emocional). Pero recién ahora comienza a “caer la ficha” sobre las verdaderas cuestiones físico químicas que forjan la relación enfermiza y adictiva con el alimento cotidiano.
También ahora comenzamos a entender porqué el ser humano incorporó a su cultura alimentos que en un momento le sirvieron para la supervivencia evolutiva. El trasfondo adictivo permite entender cómo inconscientemente se añadieron a nuestro acerbo alimentario elementos no fisiológicos como carnes, lácteos, trigo y azúcares.

A pesar que no aportan nutrientes esenciales que no podamos obtener mediante elementos fisiológicos (frutas, hortalizas, semillas), aquellos alimentos de subsistencia quedaron incorporados a los acerbos culturales. Y con ellos, sus consecuencias, siempre proporcionales a su incidencia dietaria. Justamente la proteína cárnica, cuyo consumo sigue creciendo en nuestro país, pese al incremento de precios, es la que más incide en nuestros problemas de salud y en nuestros hábitos irracionales de consumo.
Destaquemos que naturalmente la carne animal provoca efecto adictivo y daños neuropsíquicos. Como bien explica Desiré Merien “compuestos de la carne animal excitan terminales nerviosos (lengua y estómago), provocando euforia (a nivel cervical), estimulación (próxima a la embriaguez) y aceleración de la corriente sanguínea. Como toda estimulación excitante, consume mucha energía y va seguida por una fase depresiva (necesaria para la recuperación energética), operando como una droga disipadora de energía.
En este sentido vale aclarar algo poco conocido o valorado, que fundamenta lo antedicho. El ácido úrico, principal producto de desecho del metabolismo cárnico, es para nuestra fisiología corporal, molecularmente equivalente a la cafeína. Ambas sustancias pertenecen a la familia de las xantinas, cuyos efectos farmacológicos, semejantes en distintos sistemas orgánicos, son: acción estimulante del sistema nervioso central, acción relajante de la musculatura lisa, producen vasoconstricción de la circulación cerebral, estimulan la contractibilidad cardiaca, acción diurética, estimulación de la respuesta contráctil del músculo esquelético y síndrome de abstinencia.
En la tabla adjunta se hace evidente el efecto adictivo y estimulante de la proteína cárnica, teniendo en cuenta que estamos hablando de mg de ácido úrico (xantina) en una porción de 100 gramos, fácil de superar en una comida. En relación, una taza de café expreso de bar, cuyo efecto estimulante es bien conocido, contiene apenas 40mg de cafeína.
Otros investigadores comprobaron que la ingesta regular de carne animal genera la presencia de compuestos en el cerebro (putrescina) que actúan como inhibidores de enzimas (glutamato decarboxilasa), lo cual influye sobre el comportamiento y explica conductas neuróticas, agresivas y hasta manifestaciones epilépticas.
Por si no fuese suficiente, a todo ello se suman las nefastas reacciones que se generan durante la cocción de la proteína, dando lugar a moléculas complejas y artificiales (las ya vistas beta carbolinas, productos finales de glicación avanzada, moléculas de Maillard…) que nuestras enzimas no pueden degradar. Estos compuestos generan efectos ensuciantes, mutagénicos, neurotóxicos, cancerígenos y… adictivos; lo cual explica el elevado consumo y su regular demanda.


ALIMENTOS ALTOS EN ACIDO URICO
(mg por cada 100g de alimento)
Extracto de carne3500
Caldo de carne1200
Molleja de ternera1032
Sardinas en aceite560
Queso de soja (tofu)450
Poroto de soja380
Hígado de ternera336
Jamón crudo300
Atún en aceite290
Hígado de pollo243
Riñón de ternera240
Carne de ternera195
Carne de cordero195
Lenteja185
Carne de pollo175
Trucha170
Carne de pavo170
Carne de cerdo154
Carne de pato153
Salmón150
Carne de conejo145
Fuente: Universidad Liebig, de Giessen (Alemania), 1991

Extraído del libro "Nutrición Vitalizante"

martes, 10 de marzo de 2015

¿ES NECESARIA LA SUPLEMENTACIÓN NUTRICIONAL CON CALCIO, HIERRO, B12, ÁCIDO FÓLICO?.




Desde la visión fisiológica, resulta obvio que la estructura orgánica necesita más orden que suplementos. Y menos aún cuando provienen de fuentes sintéticas o artificiales. Muchos se atiborran con cotidianas dosis de compuestos inorgánicos, sin imaginar que ello incrementa el desorden, al ser percibidas por el organismo como sustancias tóxicas que deben ser neutralizadas y eliminadas. Salvando las distancias, es como si pretendiésemos combatir un estado anémico ingiriendo limaduras de hierro, o la osteoporosis consumiendo polvo de tiza. Pero, lamentablemente, es lo que hacemos, pensando que cuidamos nuestra salud.

El miedo por el calcio y el hierro
¿Quién no ha sentido que debemos consumir mucho calcio para asegurar huesos fuertes y mucho hierro para evitar la carencia de glóbulos rojos? A modo de latiguillo, lácteos y cárnicos se han convertido en la armada terapéutica que evita osteoporosis y anemia. Pese a las ingestas récord de estos alimentos, los problemas, lejos de disminuir aumentan.
Es más, a mayores ingestas, mayores problemas. Las alarmantes cifras europeas sobre osteoporosis y fracturas, evidencian el absurdo en un continente líder en el consumo lácteo. En nuestras latitudes, la comparación con los hermanos chilenos también desnuda la incoherencia entre consumo cárnico y anemia. Mientras nosotros consumimos promedio 74kg de carne vacuna (persona/año) y ellos apenas 22kg, tenemos 33% de los niños menores de 2 años con anemia y ellos apenas 5% en tal condición.
Respecto al calcio, veremos luego que la reserva ósea es un recurso, extremo pero habitual hoy día, al cual debe recurrir la homeostasis orgánica para preservar el equilibrio del pH sanguíneo en su fisiológica alcalinidad. Frente a una dieta predominantemente ácida, disolver huesos para evitar la acidificación, es el “mal menor”. Además, el “atiborramiento” cálcico por medio de alimentos acidificantes (lácteos y derivados) agrava el problema y hace que el calcio, en exceso y desbalanceado en sus sinérgicos metabólicos (23 nutrientes necesarios), se convierta en un problema tóxico para la estructura corporal.

El metabolismo del calcio es buena muestra de la necesidad de orden interno, ya que requiere 23 nutrientes sinérgicos en equilibrio para su correcto arribo a la estructura ósea: minerales (fósforo, magnesio, manganeso, cinc, cobre, boro, silicio, flúor), vitaminas (C, D, B6, B12, K), folatos, ácidos grasos esenciales y proteínas. Excesos y defectos tan habituales en la alimentación refinada, generan incorrecta calcificación… y no justamente por falta de calcio.

Algo similar ocurre con el hierro. Por un lado el organismo merma su disponibilidad sanguínea (hemoglobina) frente a la presencia de virus y parásitos que se nutren de él. A la espera que los “huéspedes” sufran inanición, el cuerpo lo encubre en formas no asimilables (ferritina) en el bazo. Por otra parte, la asimilación del hierro depende del orden en la flora bacteriana, la adecuada disponibilidad nutricional (vitaminas, enzimas, minerales, ácidos grasos) y es inhibida por los excesos (calcio, fósforo, mercurio) y la putrefacción intestinal.

Con puntos y evidencias en común, es poco serio seguir pensando en términos de “calcio para la osteoporosis” e “hierro para la anemia”. Nunca el problema es la carencia nutricional, sino más bien su exceso, la calidad de los alimentos aportantes, el orden de la química corporal y la falencia depurativa. Además de invitar a trabajar sobre las causas y no sobre las consecuencias, esto nos debe servir para combatir la letanía sobre el “imprescindible” consumo de suplementos de todo tipo.

Calcio y acidez: compensar o morir
Cuando se incrementa el nivel de acidez sanguínea, varios mecanismos (tampones) buscan restablecer este vital equilibrio. En todos los casos se requiere la suficiente presencia de bases (álcalis) que neutralicen los ácidos. O sea que un eficiente metabolismo celular exige un constante flujo de sustancias alcalinas, con el fin de poder neutralizar los ácidos provenientes del alimento y del metabolismo celular.
En primera instancia, y como mecanismo más simple, la sangre debe obtener suficientes bases de los alimentos. En caso de carencia (tanto por exceso de ácidos circulantes como por deficiencia nutricional de bases), la sangre echa mano a dos mecanismos de emergencia para preservar su equilibrio. Uno consiste en derivar ácidos, depositándolos en los tejidos a la espera de un mayor aporte alcalino. Esto genera (reuma, problemas circulatorios, afecciones de piel, etc).
El otro mecanismo es recurrir a su reserva alcalina: las bases minerales (calcio, magnesio, potasio) depositadas en huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos. De este modo, la sangre se convierte en un "saqueador" de la estructura orgánica, con el único objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico que permite sostener el correcto funcionamiento orgánico.
Esta lógica funcional es la homeostasis orgánica, que significa “mantener la vida generando el menor daño posible”. Para el organismo, una menor densidad ósea no significa peligro para la vida, pero sí un pH ácido en la sangre. Así funciona el mecanismo de la descalcificación y la desmineralización.
Los huesos ceden calcio en forma de sales alcalinas, se hacen frágiles y hay osteoporosis; las piezas dentales se fisuran con facilidad y surgen caries; las uñas muestran manchas blancas y se tornan quebradizas; las articulaciones degeneran y hay artrosis; el cabello se debilita y se cae; se advierten lesiones en las mucosas, piel seca, anemia, debilidad, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, infecciones, sensación de frío, etc.
Normalmente no se asocian estos síntomas con la acidez. Un ejemplo es la osteoporosis, clásica enfermedad de acidificación. Sin embargo se la combate inadecuadamente con alimentos (lácteos) que, por su aporte ácido, agravan el problema. El sentido común nos indica que frente a osteoporosis y anemia, lo correcto es atacar la causa profunda del problema: alcalinizar el organismo para neutralizar su acidez.

De lo visto, podemos concluir que para permitir el normal trabajo de la sangre y las células, debemos ser cuidadosos en el aporte que realizamos a nuestro cuerpo a través de los alimentos que ingerimos. Por un lado tratando de evitar alimentos (y situaciones) acidificantes, y por otro incrementando la provisión de bases a través de una mayor ingesta de alimentos alcalinizantes. Todo esto complementado por un buen aporte de oxígeno, a través del necesario movimiento, y un correcto funcionamiento de los órganos depurativos encargados de eliminar los ácidos.

El mito de la B12
Cada vez que se habla de eliminar el consumo de proteína animal, se agita el miedo por la falta de vitamina B12, siendo conocido el hecho que la carencia de cianocobalamina (su nombre técnico) puede causar anemia perniciosa, degeneraciones nerviosas e incluso la muerte.
Pocos cuestionan si la carencia de B12 es nutricional o bien responde a una dificultad asimilativa ¿Acaso esos síntomas no los acusan también empedernidos carnívoros? ¿Cómo? ¿No es que la carne se hace imprescindible para garantizar su adecuado nivel corporal? Tampoco se repara en que las poblaciones vegetarianas del planeta, que siempre hubo (los humanos evolucionamos durante tres millones de años con dieta vegetal), hay y habrá, son las más longevas y saludables.
Es bueno aclarar que la vitamina B12 se sintetiza únicamente a nivel bacteriano. La B12 que hallamos en plantas y animales proviene principalmente de las bacterias que crecen en ellos. Los animales son buena fuente de esta vitamina, simplemente porque en ellos se desarrollan más bacterias. Pero esto creó el mito: al no comer carne y leche, habrá carencia de B12.
Sin embargo, también los vegetales aportan B12. Las algas marinas (vegetales del mar, como las kelp, wakame y nori) son las mejor dotadas; también la levadura de cerveza y las microalgas espirulina (es el alimento no animal con mayor concentración de B12). Y no olvidemos que la clorofila es la fuente más fisiológica y abundante de la molécula precursora de la B12: la porfirina.

Ahora bien, ¿cómo se logra que toda la B12 ingerida sea aprovechada por el organismo? En el ciclo metabólico de esta vitamina entran en juego la flora intestinal, el adecuado fluido biliar y la riqueza enzimática. Merced a un armónico sinergismo, el proceso asimilativo adquiere su máxima eficiencia.
En contrapartida, la demanda de B12 se ve incrementada por el exceso de proteínas en la dieta; al consumir menos proteínas, menor necesidad de B12. Todo esto indica que incluso un carnívoro, a pesar del consumo de carne y lácteos, puede tener deficiencia de B12, a causa del exceso proteico (mayor demanda orgánica), el desorden de la flora intestinal (menor absorción), la abundancia de cocción (destrucción de la B12 y de las enzimas necesarias para su metabolización) y la malfunción hepática (reducido flujo biliar y consiguiente disminución del aporte orgánico).

El Dr. Víctor Herbert, gran investigador de esta vitamina, estima que diariamente la bilis secreta en nuestros intestinos entre 1 y 10mcg de B12, siendo nuestra necesidad de apenas 0,5mcg. Recordemos que un hígado saludable debe producir diariamente alrededor de un litro de fluido biliar, mientras que un hígado colapsado y lleno de cálculos intra-hepáticos puede llegar a secretar apenas 200cc en una jornada.
Por más carne y suplemento de B12 que uno ingiera, si la bilis es escasa (presencia de “piedras” que bloquean el flujo biliar), la flora está desequilibrada (habitualmente en lugar de flora hay “fauna”) y el cuerpo sufre una crónica carencia enzimática (la “bancarrota” que vimos en el capítulo anterior), es obvio que la cuestión no tendrá final feliz. Y es que lo “normal” hoy día, son personas que conviven con todos estos factores negativos.

La amenaza del ácido fólico
En un intento por “emparchar” la pauperización nutricional generada por los procesos de refinación e industrialización, últimamente se ha legislado para obligar a “fortificar” las harinas con adición de minerales y vitaminas. Obviamente la industria utiliza elementos de síntesis química (el caso del ácido fólico, tan recomendado para embarazadas), cuestionados por un reciente estudio británico. Mientras los folatos naturales se metabolizan sin problemas en el intestino, el ácido fólico sintético se metaboliza en el hígado, órgano que posee una capacidad limitada de asimilación. Estos excedentes no procesados pueden dar lugar a problemas cognitivos, tumores intestinales, desórdenes nerviosos y mala absorción de cinc.
En el caso de embarazadas, se ha fijado un límite máximo de 0,4 mg diarios, mientras que todas las harinas se suplementan con 2,2 mg por kg. O sea que con 180 g de harina común se estaría en el límite de consumo diario aconsejado, sin tomar en cuenta los suplementos farmacológicos. Tampoco se toma en cuenta que esas cantidades llegan a niños, ancianos y otros grupos de riesgo… Lo cual explica el porqué del término “emparchar” usado al inicio.


Fuente: “Nutrición Vitalizante” de Néstor Palmetti