domingo, 26 de abril de 2015

LA MENOPAUSIA


En la menopausia hay un déficit de Yin del elemento agua. ¿Cómo se puede fortalecer esto a la vez que se evitan sofocos y se favorece la prevención de la osteoporosis? ¿Qué alimentos nos ayudan a mejorar la salud en esta etapa de la vida de la mujer?
Introducción a la medicina tradicional china
La medicina tradicional china se rige según la teoría de los cinco elementos, una forma de clasificar los fenómenos naturales y sus interrelaciones. Estos cinco elementos son agua, madera, fuego, tierra y metal; y los dos ciclos de relación, el ciclo de creación (Sheng) y el de destrucción (Ko). Hay que añadir que hay un carácter dinámico y de transformación entre los elementos, por lo que también se llama teoría de las cinco fases o de los cinco movimientos.
La medicina tradicional china se basa en el concepto de Qi o energía vital equilibrada. El Qi recorre el cuerpo de las personas a través de los meridianos energéticos y se puede ver afectado por las fuerzas opuestas del Yin y el Yang. Según esta medicina, la enfermedad aparece cuando se altera el flujo de energía vital y se desequilibran el Yin y el Yang. Además, también es importante destacar el Jing (la esencia del riñón), la sustancia fundamental más importante de donde provienen los seres vivos. Esta sustancia se almacena en los riñones y puede ser congénita o adquirida. La esencia congénita es para toda la vida. Cuando se pierde aparecen síntomas físicos del envejecimiento y de la menopausia; circunstancias como el exceso de trabajo, de actividad física y sexual, el estrés, dormir demasiado o comer de forma exagerada aceleran esta pérdida de Jing. Así, los riñones, que pertenecen al elemento agua, contienen la energía vital que nutre las raíces Yin y Yang del organismo; y según la medicina tradicional china, se encargan, entre otros, de lo siguiente:
·         la fuerza física y sexual
·         la distribución de los líquidos
·         la estructura ósea, la médula y el mar de la médula (el cerebro)
·         el aparato reproductor
·         las glándulas de secreciones internas (suprarrenales, gónadas, tiroides, paratiroides)
·         pelo, oídos
Estos conceptos previos nos ayudan a entender mejor qué pasa en el proceso de la menopausia y a comprender los síntomas principales que la mujer a menudo tiene durante esta etapa de la vida.
Qué pasa en la menopausia según la medicina tradicional china
En medicina tradicional china la vida de la mujer se cuenta en ciclos de siete años. La primera menstruación aparece hacia los catorce (7×2) y la última, con 49 (7×7), cuando los ovarios dejan de funcionar.
La menopausia se asocia con la disminución progresiva y natural de la esencia del riñón (del Jing). Tanto en hombres como en mujeres, conforme envejecemos, la debilidad del riñón se manifiesta en los sentidos y tejidos relacionados: el pelo se vuelve blanco, hay pérdida de la capacidad auditiva, etc.
En la menopausia, sobre todo hay un déficit de Yin del elemento agua. Eso tiene síntomas asociados como sofocos, cambios de humor o sequedad vaginal, que pueden ser consecuencia de un estado de desequilibrio en relación con los otros cuatro elementos citados.
En la menopausia hay sobretodo un déficit de Yin del elemento agua
Los trastornos de la menopausia no son solo un desequilibrio hormonal, sino que están relacionados con la disminución del Qi y la debilidad de la sangre. Son más graves en mujeres con un desarrollo de la pubertad más tardío y escaso, que indica insuficiencia de los riñones. En tal caso, el Qi renal heredado es escaso y la menopausia puede llegar antes, ya que el almacén de Jing es más bajo.
Como ya hemos dicho, la mayoría de los trastornos de la menopausia se explican por la disminución de la energía del elemento agua. Si no hay bastante agua, el fuego se descontrola (el agua no puede apagar el fuego, según el ciclo Sheng). Entonces aparecen taquicardias, irritabilidad, sudores, sofocos y mareos. También el exceso de fuego puede producir sequedad y calor, que se manifiesta en las mucosas, ricas en agua por naturaleza, especialmente vagina y ojos. Un exceso de fuego asociado al hígado puede producir también explosiones de ira y trastornos emocionales. La debilidad generalizada del Yin y del Yang renales se manifiesta en dolores lumbares, brotes aleatorios de frío y de calor, mareos y ruidos en los oídos. Además, la debilidad o insuficiencia de la sangre (sustancia Yin), hace que el Yang se descontrole y provoque más calor interno y sequedad.
Según si hay más insuficiencia de Yin o de Yang, aparecerán síntomas de tipo calor o de tipo frío, respectivamente. Por eso hay que valorar cuáles predominan en cada mujer, ya que con unas pautas alimentarias adecuadas pueden mejorar su calidad de vida. Además, a menudo, durante, y sobre todo después de la menopausia, el peso suele variar, entre otras cosas porque parte del tejido muscular (metabólicamente más activo), se convierte en tejido adiposo (metabólicamente menos activo); por eso se aconseja ajustar las pautas alimentarias, que deberán ser más bajas en calorías, pero nutritivas del elemento agua.
Pautas dietéticas generales:
·         Como alimentos antienvejecimiento, están los que fortalecen el elemento agua (los riñones), como por ejemplo cereales en grano, legumbres (azuki y soja negra), alimentos oscuros, sopas de cereales con legumbres, raíces, caldos de huesos y espinas, yema de huevo, col verde, sésamo negro, nueces, castañas, etc.
·         Hay que evitar las solanáceas (tomate y derivados, berenjena, patata y pimientos): desmineralizan los huesos y son pro-inflamatorias.
·         Es muy importante tomar cada día semillas de sésamo ligeramente tostado y triturado (para absorber todo el calcio que contiene), de girasol (muy ricas en aminoácidos) y de calabaza (con zinc, muy interesante para la formación de tejido).
·         Para garantizar una buena absorción del calcio y del resto de nutrientes, hay que tomar alimentos fermentados como miso, tempeh, tamari (derivados de la soja) o chucrut, que ayudan a mantener la flora intestinal en buen estado; además, los que tienen un sabor ácido (el chucrut genera ácido láctico) ayudan a digerir y a absorber mejor los nutrientes. Además, los derivados de la soja contienen fitoestrógenos, interesantes en la primera fase de la menopausia.
·         Hay que añadir alimentos ricos en minerales, como las algas (en caldos, estofados, ensaladas…).
·         Resulta interesante incluir en la dieta germinados, muy ricos en vitaminas y minerales, sobre todo de alfalfa (rico en hierro).
− Hay que evitar al máximo:
1.      El chocolate (sobre todo si no llega a un 70%).
2.      El café y el té (excepto el de tres años, que es muy remineralizante, como la ortiga blanca), ya que son excitantes.
3.      Las bebidas con gas o con azúcar, que desmineralizan los huesos.
4.      La carne.
5.      El alcohol.
6.      El azúcar y todos los productos de bollería y con harinas refinadas.
7.      La sal que no sea marina.
Pautas dietéticas específicas para mujeres con déficit de Yin (síntomas de calor)
La alimentación debe ser reguladora, nutritiva y ligeramente yin, refrescante y muy hidratante, dirigida a nutrir el Yin de riñón; y evitar diuréticos y estimulantes. Es aconsejable también hacer ejercicios de respiración y relajación. Algunos alimentos recomendados son azukis, tofu (de naturaleza fresca), miso, tamari, peras (lubricantes), manzanas, lechugas, sésamo negro, soja negra, alimentos del mar (algas y peces con espinas), calabaza y pipas de calabaza. Las cocciones deben ser cortas, con el objetivo de refrescar.
Pautas dietéticas específicas para mujeres con déficit de Yang (síntomas de frío)
La alimentación debe ser nutritiva, ligeramente yang y caliente, dirigida a fortalecer los riñones, a nutrirlos y calentarlos, y mantener una vida activa. Se pueden poner compresas de jengibre en la zona de los riñones para calentarlos. Algunos alimentos recomendados son azukis, lentejas, sésamo, algas, miso, castañas, puerros, trigo sarraceno, nueces, especies como la canela, piel de mandarina seca y jengibre. Hay que controlar la sal para prevenir la retención de líquidos y hacer cocciones largas, para calentar los alimentos, que después nos calentarán el elemento agua.
Consejos saludables para mejorar la salud en esta etapa de la mujer.
·         Tomar el sol cada día unos veinte minutos para sintetizar vitamina D.
·         Optar por alimentos integrales, completos, frescos y naturales, ecológicos, locales y estacionales.
·         Escoger verduras de hoja verde (excepto espinacas), coles y familia de las coles, raíces (zanahorias, chirivías, nabos, rábanos…), y verduras como cebollas y ajos, apio…
·         Caldos caseros con algas y huesos o espinas cocinados con un poco de vinagre de manzana no pasteurizado para favorecer el paso de los minerales al caldo.
·         Introducir legumbres a la dieta, que refuerzan los riñones, regulan el azúcar en sangre, nutren y son una buena fuente de fibra y otros nutrientes.
·         Tomar soja ecológica fermentada (tempeh, miso, tamari, natto) para cuidar el sistema digestivo y por su contenido en fitoestrógenos.
·         Consumir cereales enteros integrales y ecológicos (en remojo y espumados si es necesario).
·         Tomar aceites y grasas saludables para retener la vitamina D: de oliva, de sésamo, de lino, semillas y frutos secos, pescado salvaje…
·         Utilizar sal marina sin aditivos.
·         Practicar ejercicio de puntas y talones si hay osteoporosis.
Otros hábitos y recomendaciones
·         Mantener el ejercicio físico, mental y sexual.
·         Para las sofocos: hacer baños de pies calientes.

·         Para prevenir la osteoporosis: realizar ejercicios de fuerza, tomar verduras de hoja verde, algas, sésamo y cola de caballo en polvo.

Fuente: http://www.soycomocomo.es/reportajes/la-menopausia-segun-la-medicina-tradicional-china/

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domingo, 12 de abril de 2015

BENEFICIOS DE LA COL FERMENTADA O CHUCRUT



Una porción de una taza de col fermentada proporciona alrededor de una cuarta parte de nuestro valor diario de vitamina K, el 35 por ciento de nuestra vitamina C, el 12 por ciento de hierro, cuatro gramos de fibra y sólo 32 calorías-todo más biodisponibles debido al proceso de fermentación.

Los beneficios más importantes que se pueden obtener de su consumo son: 

1. Previene el cáncer
En 2005, investigadores de Polonia informó que la ingesta elevada de repollo / col fermentada en niñas de 12-13 años reduce el riesgo de cáncer de mama en la edad adulta. Las mujeres que comían por lo menos tres porciones por semana de col cruda o cocida corto y chucrut tenían un riesgo significativamente reducido en comparación con los que tenían sólo una porción por semana.
Científicos apuntan que los glucosinolatos en la col (componentes naturales en muchas plantas picantes) ayudaron a disminuir el daño del ADN y la mutación celular, y también bloquearon procesos que estimulan el crecimiento celular excesivo, que generalmente conduce a los tumores. El proceso de fermentación rompe los glucosinolatos en isoticianatos y otros compuestos que estimulan las células precancerosas a autodestruirse.
Otros estudios han reportado resultados similares. En 2012, el cáncer de Nutrición mostró que el consumo de col y col estaba relacionado con una reducción significativa en la incidencia de cáncer de mama. Un segundo estudio 2012 también informó que los jugos de col y chucrut primas podrían afectar los genes implicados en la activación de carcinógenos, ejerciendo la actividad anti-cancerígena.

2. Aumenta la capacidad inmunitaria
La chucrut es una buena fuente de bacterias probióticas amigables que ayudan a aumentar la inmunidad. En 2005, científicos encontraron que contenía bacterias ( lactobacilos ) que podría combatir la gripe aviar. Los investigadores dieron kimchi, un plato de col picante similar al chucrut a pollos infectados con la gripe aviar, y una semana más tarde la mayoría se habían recuperado.
En un estudio de 2012 publicado en el British Journal of Nutrition , los científicos encontraron que los probióticos como los encontrados en el chucrut elevaron los niveles del anticuerpo IgG3 sistema inmunológico hasta en un 66 por ciento.
Un estudio posterior 2013 también encontró que el jugo de chucrut fermentado podría ser utilizado "como un antifúngico y agente antibacteriano para curar enfermedades infecciosas". De hecho, el jugo actuó  de manera más  eficiente contra agentes infecciosos fúngicos que un antibiótico comercialmente disponible.

3. Facilita la digestión y es una fuente mejor de probióticos que el yogur.
Además de fortalecer el sistema inmunológico, los probióticos del chucrut ayudan a facilitar la digestión, el reequilibrio de los intestinos y mejoran la salud en general. De hecho, las verduras encurtidas como la chucrut, pepinillos, aceitunas, kimchi, y otras desde hace mucho tiempo se han servido con las comidas para mejorar la digestión.
La fermentación crea un ambiente donde la flora amigable puede proliferar. La chucrut es el mejor de los probióticos,  incluso que el yogur. De hecho, el chucrut era un antiguo remedio casero para el estreñimiento y otras formas de malestar estomacal, y ahora se cree que ayuda a combatir la distensión abdominal, diarrea del viajero, y el síndrome del intestino irritable, también.
Un estudio de 2006 en el Journal of Applied Microbiology señaló que las bacterias del ácido láctico en el chucrut ayudan a mejorar no sólo la función inmune, pero la salud del tracto intestinal. Debido a que no es calentada o pasteurizada, está llena de enzimas que hacen que sea fácil de digerir. Proporciona aproximadamente el 16 por ciento del requerimiento diario de fibra, que también es buena para la digestión y la salud del corazón.

4. Control los niveles de azúcar en la sangre
Alimentos fermentados como el chucrut ralentizar el vaciado del estómago, lo que ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre. Un estudio de 2012 encontró que los extractos de judías mungo fermentada reducen significativamente los niveles de azúcar en la sangre en ratones diabéticos. Un estudio en humanos a principios de 2005 encontró que los alimentos fermentados como el chucrut pueden reducir los picos de azúcar en la sangre después de las comidas, creando resultados comparables ciertos medicamentos para la diabetes.

FUENTE: http://renegadehealth.com/blog/2014/06/25/5-health-benefits-of-sauerkraut-including-helping-to-prevent-cancer

viernes, 20 de marzo de 2015

CURSO DE INTRODUCCIÓN AL A MACROBIÓTICA ABRIL 2015


Dirigido a personas que quieren hacer cambios saludables en su alimentación, interesadas en programar menús veganos equilibrados o que desean enriquecer sus menús con ideas creativas para hacerlos divertidos y variados aplicando la tradición macrobiótica.

PROGRAMA:
Conocimientos teóricos:
El equilibrio de nutrientes en la dieta macrobiótica
    Alimentos de transición
    Cómo planificar equilibradamente nuestros menús
    Clasificación energética de los alimentos (yin/yang)
Prácticas de cocina:
Elaboración de un menú equilibrado con sopa, cereal integral, proteína vegetal, verduras, algas, condimentos macrobióticos, semillas y postre (varios platos de cada grupo).
    La creatividad en la cocina.
    Precio: 65 euros. Incluye apuntes y comida.
    615 99 25 04

viernes, 13 de marzo de 2015

PROTEINA ANIMAL Y ADICCIÓN


Tal como ocurriera con el cigarrillo o el alcohol (bien visto en sus inicios), lentamente comienza a entenderse el trasfondo adictivo que envuelve a la comida. Al comienzo se pensó (y se sigue pensando) en que las personas se aferraban a la comida por una cuestión psicológica (descarga o compensación emocional). Pero recién ahora comienza a “caer la ficha” sobre las verdaderas cuestiones físico químicas que forjan la relación enfermiza y adictiva con el alimento cotidiano.
También ahora comenzamos a entender porqué el ser humano incorporó a su cultura alimentos que en un momento le sirvieron para la supervivencia evolutiva. El trasfondo adictivo permite entender cómo inconscientemente se añadieron a nuestro acerbo alimentario elementos no fisiológicos como carnes, lácteos, trigo y azúcares.

A pesar que no aportan nutrientes esenciales que no podamos obtener mediante elementos fisiológicos (frutas, hortalizas, semillas), aquellos alimentos de subsistencia quedaron incorporados a los acerbos culturales. Y con ellos, sus consecuencias, siempre proporcionales a su incidencia dietaria. Justamente la proteína cárnica, cuyo consumo sigue creciendo en nuestro país, pese al incremento de precios, es la que más incide en nuestros problemas de salud y en nuestros hábitos irracionales de consumo.
Destaquemos que naturalmente la carne animal provoca efecto adictivo y daños neuropsíquicos. Como bien explica Desiré Merien “compuestos de la carne animal excitan terminales nerviosos (lengua y estómago), provocando euforia (a nivel cervical), estimulación (próxima a la embriaguez) y aceleración de la corriente sanguínea. Como toda estimulación excitante, consume mucha energía y va seguida por una fase depresiva (necesaria para la recuperación energética), operando como una droga disipadora de energía.
En este sentido vale aclarar algo poco conocido o valorado, que fundamenta lo antedicho. El ácido úrico, principal producto de desecho del metabolismo cárnico, es para nuestra fisiología corporal, molecularmente equivalente a la cafeína. Ambas sustancias pertenecen a la familia de las xantinas, cuyos efectos farmacológicos, semejantes en distintos sistemas orgánicos, son: acción estimulante del sistema nervioso central, acción relajante de la musculatura lisa, producen vasoconstricción de la circulación cerebral, estimulan la contractibilidad cardiaca, acción diurética, estimulación de la respuesta contráctil del músculo esquelético y síndrome de abstinencia.
En la tabla adjunta se hace evidente el efecto adictivo y estimulante de la proteína cárnica, teniendo en cuenta que estamos hablando de mg de ácido úrico (xantina) en una porción de 100 gramos, fácil de superar en una comida. En relación, una taza de café expreso de bar, cuyo efecto estimulante es bien conocido, contiene apenas 40mg de cafeína.
Otros investigadores comprobaron que la ingesta regular de carne animal genera la presencia de compuestos en el cerebro (putrescina) que actúan como inhibidores de enzimas (glutamato decarboxilasa), lo cual influye sobre el comportamiento y explica conductas neuróticas, agresivas y hasta manifestaciones epilépticas.
Por si no fuese suficiente, a todo ello se suman las nefastas reacciones que se generan durante la cocción de la proteína, dando lugar a moléculas complejas y artificiales (las ya vistas beta carbolinas, productos finales de glicación avanzada, moléculas de Maillard…) que nuestras enzimas no pueden degradar. Estos compuestos generan efectos ensuciantes, mutagénicos, neurotóxicos, cancerígenos y… adictivos; lo cual explica el elevado consumo y su regular demanda.


ALIMENTOS ALTOS EN ACIDO URICO
(mg por cada 100g de alimento)
Extracto de carne3500
Caldo de carne1200
Molleja de ternera1032
Sardinas en aceite560
Queso de soja (tofu)450
Poroto de soja380
Hígado de ternera336
Jamón crudo300
Atún en aceite290
Hígado de pollo243
Riñón de ternera240
Carne de ternera195
Carne de cordero195
Lenteja185
Carne de pollo175
Trucha170
Carne de pavo170
Carne de cerdo154
Carne de pato153
Salmón150
Carne de conejo145
Fuente: Universidad Liebig, de Giessen (Alemania), 1991

Extraído del libro "Nutrición Vitalizante"

martes, 10 de marzo de 2015

¿ES NECESARIA LA SUPLEMENTACIÓN NUTRICIONAL CON CALCIO, HIERRO, B12, ÁCIDO FÓLICO?.




Desde la visión fisiológica, resulta obvio que la estructura orgánica necesita más orden que suplementos. Y menos aún cuando provienen de fuentes sintéticas o artificiales. Muchos se atiborran con cotidianas dosis de compuestos inorgánicos, sin imaginar que ello incrementa el desorden, al ser percibidas por el organismo como sustancias tóxicas que deben ser neutralizadas y eliminadas. Salvando las distancias, es como si pretendiésemos combatir un estado anémico ingiriendo limaduras de hierro, o la osteoporosis consumiendo polvo de tiza. Pero, lamentablemente, es lo que hacemos, pensando que cuidamos nuestra salud.

El miedo por el calcio y el hierro
¿Quién no ha sentido que debemos consumir mucho calcio para asegurar huesos fuertes y mucho hierro para evitar la carencia de glóbulos rojos? A modo de latiguillo, lácteos y cárnicos se han convertido en la armada terapéutica que evita osteoporosis y anemia. Pese a las ingestas récord de estos alimentos, los problemas, lejos de disminuir aumentan.
Es más, a mayores ingestas, mayores problemas. Las alarmantes cifras europeas sobre osteoporosis y fracturas, evidencian el absurdo en un continente líder en el consumo lácteo. En nuestras latitudes, la comparación con los hermanos chilenos también desnuda la incoherencia entre consumo cárnico y anemia. Mientras nosotros consumimos promedio 74kg de carne vacuna (persona/año) y ellos apenas 22kg, tenemos 33% de los niños menores de 2 años con anemia y ellos apenas 5% en tal condición.
Respecto al calcio, veremos luego que la reserva ósea es un recurso, extremo pero habitual hoy día, al cual debe recurrir la homeostasis orgánica para preservar el equilibrio del pH sanguíneo en su fisiológica alcalinidad. Frente a una dieta predominantemente ácida, disolver huesos para evitar la acidificación, es el “mal menor”. Además, el “atiborramiento” cálcico por medio de alimentos acidificantes (lácteos y derivados) agrava el problema y hace que el calcio, en exceso y desbalanceado en sus sinérgicos metabólicos (23 nutrientes necesarios), se convierta en un problema tóxico para la estructura corporal.

El metabolismo del calcio es buena muestra de la necesidad de orden interno, ya que requiere 23 nutrientes sinérgicos en equilibrio para su correcto arribo a la estructura ósea: minerales (fósforo, magnesio, manganeso, cinc, cobre, boro, silicio, flúor), vitaminas (C, D, B6, B12, K), folatos, ácidos grasos esenciales y proteínas. Excesos y defectos tan habituales en la alimentación refinada, generan incorrecta calcificación… y no justamente por falta de calcio.

Algo similar ocurre con el hierro. Por un lado el organismo merma su disponibilidad sanguínea (hemoglobina) frente a la presencia de virus y parásitos que se nutren de él. A la espera que los “huéspedes” sufran inanición, el cuerpo lo encubre en formas no asimilables (ferritina) en el bazo. Por otra parte, la asimilación del hierro depende del orden en la flora bacteriana, la adecuada disponibilidad nutricional (vitaminas, enzimas, minerales, ácidos grasos) y es inhibida por los excesos (calcio, fósforo, mercurio) y la putrefacción intestinal.

Con puntos y evidencias en común, es poco serio seguir pensando en términos de “calcio para la osteoporosis” e “hierro para la anemia”. Nunca el problema es la carencia nutricional, sino más bien su exceso, la calidad de los alimentos aportantes, el orden de la química corporal y la falencia depurativa. Además de invitar a trabajar sobre las causas y no sobre las consecuencias, esto nos debe servir para combatir la letanía sobre el “imprescindible” consumo de suplementos de todo tipo.

Calcio y acidez: compensar o morir
Cuando se incrementa el nivel de acidez sanguínea, varios mecanismos (tampones) buscan restablecer este vital equilibrio. En todos los casos se requiere la suficiente presencia de bases (álcalis) que neutralicen los ácidos. O sea que un eficiente metabolismo celular exige un constante flujo de sustancias alcalinas, con el fin de poder neutralizar los ácidos provenientes del alimento y del metabolismo celular.
En primera instancia, y como mecanismo más simple, la sangre debe obtener suficientes bases de los alimentos. En caso de carencia (tanto por exceso de ácidos circulantes como por deficiencia nutricional de bases), la sangre echa mano a dos mecanismos de emergencia para preservar su equilibrio. Uno consiste en derivar ácidos, depositándolos en los tejidos a la espera de un mayor aporte alcalino. Esto genera (reuma, problemas circulatorios, afecciones de piel, etc).
El otro mecanismo es recurrir a su reserva alcalina: las bases minerales (calcio, magnesio, potasio) depositadas en huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos. De este modo, la sangre se convierte en un "saqueador" de la estructura orgánica, con el único objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico que permite sostener el correcto funcionamiento orgánico.
Esta lógica funcional es la homeostasis orgánica, que significa “mantener la vida generando el menor daño posible”. Para el organismo, una menor densidad ósea no significa peligro para la vida, pero sí un pH ácido en la sangre. Así funciona el mecanismo de la descalcificación y la desmineralización.
Los huesos ceden calcio en forma de sales alcalinas, se hacen frágiles y hay osteoporosis; las piezas dentales se fisuran con facilidad y surgen caries; las uñas muestran manchas blancas y se tornan quebradizas; las articulaciones degeneran y hay artrosis; el cabello se debilita y se cae; se advierten lesiones en las mucosas, piel seca, anemia, debilidad, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, infecciones, sensación de frío, etc.
Normalmente no se asocian estos síntomas con la acidez. Un ejemplo es la osteoporosis, clásica enfermedad de acidificación. Sin embargo se la combate inadecuadamente con alimentos (lácteos) que, por su aporte ácido, agravan el problema. El sentido común nos indica que frente a osteoporosis y anemia, lo correcto es atacar la causa profunda del problema: alcalinizar el organismo para neutralizar su acidez.

De lo visto, podemos concluir que para permitir el normal trabajo de la sangre y las células, debemos ser cuidadosos en el aporte que realizamos a nuestro cuerpo a través de los alimentos que ingerimos. Por un lado tratando de evitar alimentos (y situaciones) acidificantes, y por otro incrementando la provisión de bases a través de una mayor ingesta de alimentos alcalinizantes. Todo esto complementado por un buen aporte de oxígeno, a través del necesario movimiento, y un correcto funcionamiento de los órganos depurativos encargados de eliminar los ácidos.

El mito de la B12
Cada vez que se habla de eliminar el consumo de proteína animal, se agita el miedo por la falta de vitamina B12, siendo conocido el hecho que la carencia de cianocobalamina (su nombre técnico) puede causar anemia perniciosa, degeneraciones nerviosas e incluso la muerte.
Pocos cuestionan si la carencia de B12 es nutricional o bien responde a una dificultad asimilativa ¿Acaso esos síntomas no los acusan también empedernidos carnívoros? ¿Cómo? ¿No es que la carne se hace imprescindible para garantizar su adecuado nivel corporal? Tampoco se repara en que las poblaciones vegetarianas del planeta, que siempre hubo (los humanos evolucionamos durante tres millones de años con dieta vegetal), hay y habrá, son las más longevas y saludables.
Es bueno aclarar que la vitamina B12 se sintetiza únicamente a nivel bacteriano. La B12 que hallamos en plantas y animales proviene principalmente de las bacterias que crecen en ellos. Los animales son buena fuente de esta vitamina, simplemente porque en ellos se desarrollan más bacterias. Pero esto creó el mito: al no comer carne y leche, habrá carencia de B12.
Sin embargo, también los vegetales aportan B12. Las algas marinas (vegetales del mar, como las kelp, wakame y nori) son las mejor dotadas; también la levadura de cerveza y las microalgas espirulina (es el alimento no animal con mayor concentración de B12). Y no olvidemos que la clorofila es la fuente más fisiológica y abundante de la molécula precursora de la B12: la porfirina.

Ahora bien, ¿cómo se logra que toda la B12 ingerida sea aprovechada por el organismo? En el ciclo metabólico de esta vitamina entran en juego la flora intestinal, el adecuado fluido biliar y la riqueza enzimática. Merced a un armónico sinergismo, el proceso asimilativo adquiere su máxima eficiencia.
En contrapartida, la demanda de B12 se ve incrementada por el exceso de proteínas en la dieta; al consumir menos proteínas, menor necesidad de B12. Todo esto indica que incluso un carnívoro, a pesar del consumo de carne y lácteos, puede tener deficiencia de B12, a causa del exceso proteico (mayor demanda orgánica), el desorden de la flora intestinal (menor absorción), la abundancia de cocción (destrucción de la B12 y de las enzimas necesarias para su metabolización) y la malfunción hepática (reducido flujo biliar y consiguiente disminución del aporte orgánico).

El Dr. Víctor Herbert, gran investigador de esta vitamina, estima que diariamente la bilis secreta en nuestros intestinos entre 1 y 10mcg de B12, siendo nuestra necesidad de apenas 0,5mcg. Recordemos que un hígado saludable debe producir diariamente alrededor de un litro de fluido biliar, mientras que un hígado colapsado y lleno de cálculos intra-hepáticos puede llegar a secretar apenas 200cc en una jornada.
Por más carne y suplemento de B12 que uno ingiera, si la bilis es escasa (presencia de “piedras” que bloquean el flujo biliar), la flora está desequilibrada (habitualmente en lugar de flora hay “fauna”) y el cuerpo sufre una crónica carencia enzimática (la “bancarrota” que vimos en el capítulo anterior), es obvio que la cuestión no tendrá final feliz. Y es que lo “normal” hoy día, son personas que conviven con todos estos factores negativos.

La amenaza del ácido fólico
En un intento por “emparchar” la pauperización nutricional generada por los procesos de refinación e industrialización, últimamente se ha legislado para obligar a “fortificar” las harinas con adición de minerales y vitaminas. Obviamente la industria utiliza elementos de síntesis química (el caso del ácido fólico, tan recomendado para embarazadas), cuestionados por un reciente estudio británico. Mientras los folatos naturales se metabolizan sin problemas en el intestino, el ácido fólico sintético se metaboliza en el hígado, órgano que posee una capacidad limitada de asimilación. Estos excedentes no procesados pueden dar lugar a problemas cognitivos, tumores intestinales, desórdenes nerviosos y mala absorción de cinc.
En el caso de embarazadas, se ha fijado un límite máximo de 0,4 mg diarios, mientras que todas las harinas se suplementan con 2,2 mg por kg. O sea que con 180 g de harina común se estaría en el límite de consumo diario aconsejado, sin tomar en cuenta los suplementos farmacológicos. Tampoco se toma en cuenta que esas cantidades llegan a niños, ancianos y otros grupos de riesgo… Lo cual explica el porqué del término “emparchar” usado al inicio.


Fuente: “Nutrición Vitalizante” de Néstor Palmetti

viernes, 6 de marzo de 2015

Edulcorantes químicos: Engañando al cuerpo


stevia



Así como se busca “emparchar” las carencias que genera la refinación con agregados, con los edulcorantes no calóricos se busca “remendar” el desorden generado por la avalancha de azúcar en sangre. El mensaje suena atractivo: reemplace azúcar por edulcorante y problema resuelto. Fácil para el consumidor y lucrativo para la industria del “diet”. Pero la realidad no es tan simple.
En primer lugar, se generaron endulzantes de síntesis química, de probado efecto tóxico. Nuestro Código Alimentario autoriza el uso de sacarinaciclamato y aspartame. Sobre este último existen infinidad de estudios que demuestran su toxicidad [1]. Sobre el ciclamato, sus probados efectos cancerígenos han generado su prohibición en países del primer mundo, como Estados Unidos. También la sacarina ha sido prohibida en países como Francia y Canadá.

Más allá de los efectos cancerígenos y neurológicos, otro “problema” de los edulcorantes sintéticos es que son más baratos que el azúcar y por tanto se utilizan a destajo por una cuestión de menor costo final. Esto expone a grandes grupos de consumidores (cuidadosos de su salud o incautos) a la ingesta de altas cantidades (“total es light”) de innecesarias sustancias ensuciantes. Este riesgo se magnifica en los niños, quienes por su menor masa corporal, arriban con mayor rapidez a los umbrales de toxicidad.

Aparentemente todo estaba resuelto con la “aparición” de un edulcorante vegetal: la hierba dulce (stevia rebaudiana) que los indígenas guaraníes recolectaban en el monte. En este caso, si bien surgieron las clásicas refinaciones para disponer solamente del principio endulzante puro (esteviósido), es posible acceder a sus formas más naturales (hierba, extractos integrales).
Sin embargo, sintéticos, refinados o naturales, los edulcorantes no calóricos, como los define la ley, comparten una característica: “engañan” al cuerpo. Al aparecer el sabor dulce, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos [2] de preparación para metabolizar los azúcares que se avecinan (secreción de mensajeros y hormonas, como la insulina).
Pero luego del sabor dulce, los carbohidratos no llegan y el circuito queda trabajando en vacío, con el consiguiente daño para el cuerpo. La insulina circulante en sangre actúa sobre el habitual azúcar de reserva, generando hipoglucemia y el consecuente “apetito”. O sea que lejos de resolver el problema, los edulcorantes aumentan la toxemia, la ansiedad… y la obesidad!!!
No por caso los pragmáticos criadores alemanes de cerdos usan la sacarina como agente de engorde, por su efecto obesogénico. Un reciente estudio estadounidense [3] demostró que la ingesta cotidiana de gaseosas “diet” incrementan un 67% el riesgo de desarrollar diabetes tipo II (de adulto) y generan otras alteraciones metabólicas.
Y no olvidemos la masiva exposición a estos compuestos. Recientemente una investigación de la Charité Universitätsmedizin de Berlín, alertó sobre los problemas del edulcorante sorbitol (E420), muy usado en golosinas y alimentos dietéticos [4]. El sorbitol se absorbe muy mal en el intestino. Cantidades relativamente pequeñas (4 chicles lights) causan síntomas gastrointestinales como gases,hinchazón y calambres intestinales, en función de la cantidad ingerida. Dosis más altas pueden causar diarrea osmótica… casi nada, comparado con los efectos del ciclamato o el aspartame…

“Me cuido, tomo edulcorantes”

Hemos visto lo que significan los edulcorantes, tanto a nivel de “engaño” al cuerpo, como de daño generado por los productos de síntesis química, de probada toxicidad. Al consumir alimentos edulcorados artificialmente, estamos movilizando mecanismos, como la hipoglucemia, que derivan en ansiedad y mayor consumo de alimentos, tal como vimos en el capítulo anterior.
¿Por qué nos apetecen los dulces? Básicamente porque el azúcar levanta rápidamente el ánimo, a través del incremento de serotonina en el cerebro. Y para activar este circuito de mensajeros hormonales (del cual es parte la insulina) hace falta azúcar. Como los edulcorantes no la proveen, el cuerpo la pide a través de harinas y féculas, en definitiva, distintas formas de azúcar. El reclamo por este tipo de alimentos se hace ostensible, al igual que sus efectos obesogénicos. Pero claro, la gente dice “yo me cuido y uso edulcorantes”.
Un dato que sirve para demostrar que todo esto no es ignorado por la comunidad científica e industrial: En Alemania la sacarina figura en la reglamentación de alimentos autorizados para cría animal como “sustancia estimulante del apetito”, ya que es utilizada como eficaz agente de engorde en la cría de cerdos. Vimos también cómo demostraron en EEUU que la ingesta regular de gaseosas dietéticas incrementa un 67% el riesgo de desarrollar diabetes tipo II y desordenes metabólicos. ¿Piensa seguir con los “saludables” edulcorantes?

[1] Ver http://www.theecologist.net/files/articulos/29_art1.asp
[2] Respuesta de fase cefálica, del libro “Buen Provecho” de Udo Pollmer
[3] Universidad de Ciencias de la Salud de Texas (EEUU), realizado entre 2000 y 2007, y difundido en Diabetes Care el 16.1.09.
[4] Ver 
www.elmundo.es/elmundosalud/2008/01/10/medicina/

Del libro: “Nutrición Depurativa”
Autor: Néstor Palmetti

Extraído de:
Espacio Depurativo

miércoles, 18 de febrero de 2015

MACROBIÓTICA Y NATUROPATÍA PARA LA MENOPAUSIA


Menopausia es el nombre que recibe el cese de las menstruaciones; la palabra deriva del griego men (mes, menstruo) y pausis (pausa). Muchas mujeres llaman también «el cambio de vida» a este proceso natural. Los años que rodean la menopausia, en los que se producen los cambios graduales en la función ovárica, constituyen una fase de la vida de la mujer llamada «climaterio», que dura entre seis y trece años.
Cada mujer debe escuchar atentamente a su guía interior individual para oír su verdad personal sobre cómo organizar esta fase con el máximo acceso a su sabiduría interior y su poder para crear salud.


Muchas mujeres buscan la paz mental en medio de la confusión y los cambios, mientras ponen fin a matrimonios de veinte años, tienen aventuras amorosas, son abandonadas por su pareja, se enfrentan al «síndrome del nido vacío» y exploran nuevas facetas de su identidad.
En cualquier momento entre los 49 y los 55 años los cambios hormonales de la mujer van a estar en plena actividad, y ella va a necesitar apoyo para afrontarlos. Después, en la mayoría de las mujeres se restablece el equilibrio hormonal y suelen estar más libres que nunca para dedicarse a sus intereses creativos y sus actividades sociales. Estos son los años en que se unen todas las experiencias vitales de la mujer y se pueden aprovechar para una finalidad que le vaya bien a ella y al mismo tiempo sirva a los demás.
Las mujeres de esta edad estamos en un momento decisivo: podemos o bien seguir viviendo con relaciones, trabajos y situaciones que nos han quedado pequeños, elección que apresura drásticamente el proceso de envejecimiento y la posibilidad de enfermar, o podemos hacer el trabajo de desarrollo que nos piden nuestro cuerpo y nuestros niveles hormonales. Cuando nos atrevemos a hacer esto, nos preparamos de verdad para la primavera de la segunda mitad de nuestra vida.
La transición menopáusica es un periodo excelente para concentrarse en la prevención de problemas que, si bien no están necesariamente asociados con la menopausia, al parecer se intensifican en esta fase.
Lo que experimenta la mujer durante este periodo de su vida depende de muchísimos factores, desde su herencia, sus expectativas y su bagaje cultural hasta su autoestima y su alimentación.

Los síntomas de la menopausia
El hecho de que la mujer sufra o no durante la menopausia está conectado con su pasado cultural, su historial familiar y sus expectativas. Creer que se van a tener problemas durante la menopausia puede conducir a tenerlos.
Es notable que nuestro sistema médico no haya realizado ninguna prueba prospectiva controlada sobre la experiencia menopáusica de mujeres sanas que hacen ejercicio con regularidad, siguen una dieta adecuada, no fuman y llevan un estilo de vida en general sano. Nuestro enfoque cultural está en la menopausia como problema. Sin embargo, sí se han estudiado algunas culturas en las que la menopausia no se considera un problema. Por ejemplo, la antropóloga Ann Wright estudió los síntomas menopáusicos en mujeres navajas, tanto tradicionales como de cultura occidental asimilada; descubrió que las navajas tradicionales sufren de muy pocos síntomas y que su posición económica y social está claramente relacionada con su experiencia de síntomas. Este estudio sugiere que los síntomas menopáusicos están causados por un estrés psíquico, no físic En un estudio de mujeres kung del sur de África se comprobó que la categoría social de la mujer se eleva después de la menopausia; además, en el idioma kung ni siquiera existe una palabra que signifique «sofoco». Esto apunta a la posibilidad de que las mujeres kung o bien no experimentan este síntoma o lo experimentan de modo distinto a las mujeres occidentales y no lo consideran bajo una luz negativa.  En cambio, entre el 80 y el 90 por ciento de las mujeres de nuestra cultura experimentan sofocos, y un número considerable tienen sequedad vaginal y pérdida del deseo sexual.
Esto precisa práctica, pero si aprendes fielmente a pensar con el corazón de tres a cinco veces al día, con el tiempo tú también vas a ser capaz de recargar tus baterías sólo con los pensamientos y percepciones.

HACER UNA LISTA DE LAS ACTIVIDADES Y COMPROMISOS MÁS IMPORTANTES. Olvida todo lo demás. Antes de decir sí a una nueva tarea o compromiso, hazte esta pregunta: Hacer esto, ¿me va a cargar las baterías o me las va a agotar? Si la actividad te las va a agotar, no la lleves a cabo.
DORMIR LO SUFICIENTE. Acuéstate a las diez de la noche. Irse a dormir antes de la medianoche es mucho más restablecedor para las glándulas suprarrenales que un sueño que comienza tarde, aunque se duerma hasta tarde a la mañana siguiente para tener toda la cantidad de sueño necesario.
DARSE PERMISO PARA ACEPTAR CUIDADOS Y AFECTO. Si no aprendiste a hacer esto cuando eras niña, tal vez te haga falta practicarlo. Concéntrate en actividades y personas que sean alegres y te hagan reír. Esto estimula el funcionamiento sano del sistema inmunitario.
RESPALDARSE CON UNA BUENA NUTRICIÓN. Haz una dieta de alimentos integrales sin azúcar. Evita cuanto la cafeína y la comida procesada. No olvides comer suficientes proteínas, un poco en cada comida y tentempié. Evita los programas de ayuno y limpieza, que te pueden debilitar más aún. Pon atención al consumo de vitaminas y minerales. Es posible que el suplemento de vitaminas y minerales que tomas regularmente contenga todos los nutrientes que he mencionado. Simplemente añade más de lo que escasea en tu suplemento actual.
La raíz de regaliz contiene hormonas vegetales que tienen efectos similares al cortisol. En caso de tener niveles muy bajos de cortisol, toma hasta ¼ cucharadita de un extracto sólido al 5:1 tres veces al día.

EJERCICIO
Hacer ejercicios entre leves y moderados es muy útil. Pero si después te sientes agotada, quiere decir que haces demasiado. Sobrepasar los límites en el ejercicio debilita aún más las glándulas suprarrenales, de modo que hay que comenzar por poco, aunque sólo sea hacer un recorrido de ida y vuelta por la calle donde vives, y después ir aumentando lentamente.

Sofocos
Los sofocos, también llamados «calores vasomotores», se caracterizan por una sensación de calor y sudor, sobre todo en la cabeza y el cuello; los sufren entre un 50 y un 85 por ciento de las mujeres en algún periodo de los años del climaterio. La mayoría de las mujeres sólo experimentan una ocasional sensación de calor y una ligera sudoración, pero para un 10 a un 15 por ciento son verdaderas oleadas de calor y sudor que interrumpen sus actividades diarias y pueden producirles perturbaciones del sueño y la subsiguiente depresión. Los sofocos suelen acabar al cabo de un año más o menos, pero algunas mujeres los siguen teniendo, desde 10 a 40 años más.  Se desconoce la verdadera causa de los sofocos, aunque se cree que están relacionados con cambios en los neurotransmisores que no están bien comprendidos. Es posible también experimentar sofocos durante la adolescencia y los años reproductivos, después de tener un bebé y antes de la menstruación, por motivos diferentes a la insuficiencia de estrógeno. Se ha comprobado también que los sofocos aumentan cuando la mujer está nerviosa o angustiada.
Se ha comprobado que la proteína de la soja, 50 g diarios (el equivalente a una porción normal de tofu), disminuye la intensidad de los sofocos. La soja y sus derivados contienen fitoestrógenos e isoflavones, los cuales, según se ha demostrado, disminuyen los síntomas menopáusicos y regulan los niveles de estrógeno. Entre los alimentos que contienen abundante cantidad de fitoestrógenos están los anacardos, los cacahuetes, la avena, el maíz, el trigo, las manzanas y las almendras. Al parecer los fitoestrógenos inhiben los efectos de la excesiva estimulación del estrógeno en las mamas y el útero, y por lo tanto es posible que tengan una acción protectora. La genisteína, presente en los productos de la soja, también parece prometer una reducción del riesgo de cáncer.
Ten presente que no todos los sofocos se deben a una disminución del estrógeno. También pueden causarlos el hipertiroidismo, el consumo de alcohol y la diabetes no controlada.

MEDICINA ENERGÉTICA
La meditación y la relajación pueden ir bien para aliviar los sofocos. Muchas mujeres han probado con éxito la respuesta de relajación para reducir los sofocos hasta un 90 por ciento.

Sequedad, irritación y adelgazamiento de la vagina
El adelgazamiento del tejido vaginal durante la menopausia está relacionado con la disminución de los niveles de estrógeno. El tejido vaginal está formado por muchas capas de células; cuando la mucosa vaginal está bien provista de estrógeno, se la llama «epitelio cornificado»; «cornificado» significa que las células son duras y resistentes. Después de la menopausia, algunas mujeres pierden las capas externas cornificadas del tejido vaginal, lo que puede ser causa de sequedad e irritación vaginales. Estas dolencias son muy individuales y subjetivas; una mujer a la que se le ha diagnosticado una vaginitis atrófica podría no tener ningún síntoma. En algunas mujeres, el adelgazamiento y la irritación del revestimiento de la vagina van acompañados por un aumento de la alcalinidad; este elevado PH a veces tiene por consecuencia una vaginitis bacteriana.
El adelgazamiento de la mucosa vaginal y del tejido uretral va también acompañado a veces por frecuencia urinaria y síntomas de infección de las vías urinarias. 

Los sofocos, pero también la sequedad de la piel, de los ojos, vaginal, incluso la irritabilidad  son síntomas de calor interno. Para prevenirlos y mejorarlos, la alimentación juega un rol fundamental. Debemos comer y beber alimentos que nos aporten fluidos, nos hidraten, lubriquen y refresquen internamente (verduras, aceites, cereales integrales, legumbres, frutas...), y evitar aquellos que nos calientan y resecan (picantes, alcohol, carnes...).

HIERBAS. El Remifemin (cimifuga) actúa de forma similar al estriol para producir un engrosamiento de la mucosa vaginal. También se han usado con éxito hierbas como las hojas de diente de león y la paja de avena para restablecer la lubricación vaginal. Estas hierbas se han de tomar por vía oral.
Osteoporosis
La Osteoporosis posmenopáusica es actualmente una de las enfermedades más comunes y discapacitadoras entre las mujeres norteamericanas. Los estudios han demostrado que durante el climaterio las mujeres pierden entre un 2 y un 5 por ciento de masa ósea al año, en un periodo de 5 años. Sin embargo, el 50 por ciento de masa ósea que pierde la mujer durante toda su vida la pierde antes de que comience la menopausia. Según las estadísticas, de un 6 a un 18 por ciento de las mujeres de edades comprendidas entre los 25 y los 34 años tienen una densidad ósea anormalmente baja. Está claro que la pérdida progresiva de masa ósea en las mujeres se debe a factores más complejos que la sola insuficiencia de estrógeno o calcio. Las mujeres han de comprender que tomar calcio es sólo una parte de la formación de huesos fuertes; son importantes también el magnesio, el boro, la vitamina D, la vita-mina C y los oligoelementos. También son importantes el ejercicio y la reducción del estrés. Y si bien los productos lácteos se anuncian como la panacea para prevenir la Osteoporosis, es totalmente posible crearse y mantener huesos sanos sin tomar productos lácteos. Es recomendable que cualquier mujer que fume, tenga un historial de consumo excesivo de alcohol o su madre haya sufrido de Osteoporosis grave, se haga una densitometría ósea (medición de la densidad de la masa ósea). Otros factores de riesgo son: la falta de ejercicio; una dieta rica en hidratos de carbono refinados (el azúcar es un veneno para los huesos); insuficiencia de calcio, magnesio, boro, oligoelementos y vitamina D, y no haber tenido nunca un hijo.
También se ha comprobado que la depresión es un factor de riesgo importante de Osteoporosis. Es muy probable que esto se deba a los elevados niveles de cortisol que acompañan a este trastorno.
Un historial de perturbaciones ovulatorias y la consiguiente insuficiencia de progesterona pueden predisponer a la Osteoporosis. Las mujeres que tienen un historial de amenorrea debida a un bajo porcentaje de grasa corporal, como les suele ocurrir a las atletas y bailarinas, se encuentran en un riesgo de Osteoporosis mayor que la población general.
EJERCICIO. Dos sesiones de 40 minutos a la semana de ejercicios como caminar, ir en bicicleta o entrenarse con pesas contribuirán a aumentar la densidad ósea.

REDUCIR EL CONSUMO DE FOSFATO. El consumo de fosfato inhibe directamente la absorción del calcio. Elimina los refrescos de cola y la cerveza sin alcohol, que contienen demasiado fosfato.

LIMITAR LA CAFEÍNA. La cafeína aumenta la velocidad de pérdida de calcio por la orina.
VITAMINA D. Toma 350 UI diarias.44 Ten presente que un baño de sol de 15-30 minutos, sin crema antisolar, aporta de 300 a 350 unidades de vitamina D, pero la mayoría de la gente no sale al aire libre lo suficiente, y cuando lo hacen exponen muy poca piel al sol.

BETACAROTENO. El betacaroteno se convierte en vitamina A en el cuerpo. La vitamina A favorece un sano epitelio intestinal, que es importante para la óptima asimilación de las substancias nutritivas, y también fortalece las articulaciones. Se encuentra en abundancia en las hortalizas de color amarillo y naranja, como la calabaza y las zanahorias, y también en las verduras de hoja verde oscuro.

VITAMINA C. Este nutriente interviene en la síntesis y la reparación del colágeno.
MAGNESIO. El magnesio ha de tomarse en forma de citrato o malato, en una dosis de 300 a 800 mg diarios, según sea la calidad de la dieta.48 El magnesio es un componente del hueso y es esencial para varias reaccio-nes bioquímicas importantísimas en la formación de los huesos. Un análisis más exacto es el del nivel de magnesio en los glóbulos rojos, que suele ser bajo en los casos de depresión y agotamiento. El consumo excesivo de alimentos procesados suele ser el culpable de la insuficiencia de magne-sio. Este nutriente se encuentra en las verduras de cultivo biológico u orgánico, los cereales integrales y las algas.

MANGANESO. Este nutriente debería tomarse en forma de picolinato de magnesio. La dosis recomendada es de 15 mg al día.
CALCIO. Deberá tomarse una dosis de 1.000 a 1.500 mg diarios en forma de aspartato, citrato o lactato. Se puede tomar menos si los alimentos contienen cantidades abundantes.
BORO. El boro es un oligoelemento que se encuentra en las frutas, los frutos secos y las verduras. Se ha descubierto que reduce la pérdida de calcio por la orina y aumenta los niveles del estradiol beta 17 (el estrógeno biológicamente más activo) en la sangre, dos efectos que contribuyen a la salud de los huesos. La dosis mínima de boro que se necesita al día (2 mg) se satisface fácilmente con una dieta diaria rica en frutas, frutos secos y verduras; en suplemento se pueden tomar hasta 12 mg diario.

FUENTE: "Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer" de Christiane Northrup. 


lunes, 9 de febrero de 2015

Científicos detectan células de los hijos viviendo en el cerebro de sus madres

Imagen: Carl Warner


Células de sus hijos viven durante años en el cerebro de las madres. La conexión entre madre e hijo es mucho más profunda de lo que pensamos; realmente el ser humano es un organismo plural, constelado por sus ancestros a nivel celular

Sabemos que células migran entre la madre y  el feto a través de la placenta, incorporándose a distintos órganos. Pero el nivel y la duración de esta migración no fue reconocida hasta poco tiempo, luego de que científicos empezaron a descubrir células masculinas viviendo en mujeres años después del embarazo.
Este fenómeno se conoce como microquimerismo. Un estudio examinó los cerebros de mujeres que habían muerto, descubriendo que el 60% de los cerebros contenía células masculinas. El microquimerismo es el resultado del intercambio celular a través de la placenta, pero recientemente se descubrió que esto también ocurre a través del cuidado maternal propio del amamantamiento e incluso se ha observado que los gemelos también intercambian células en el útero. Científicos consideran la posibilidad de que células de un hijo anterior puedan pasarse a otro hijo más joven a través de la placenta en su posterior gestación. Las mujeres pueden mantener células microquiméricas de su madre así como de sus embarazos y si tiene evidencia de que existe competencia entre las células de la abuela y de los hijos en la madre.
No se sabe del todo cual es la función de estas células pero se cree que pueden participar en la restuaración del tejido de manera similar a las células madre y se cree también pueden tener un papel en el sistema inmune. Se ha encontrado una mayor cantidad de células microquiméricas en la sangre de las mujeres sanas en comparación con mujeres que tiene cáncer de mama.
El mundo de las células microquiméricas prueba una vez más que el ser humano es esencialmente plural, es una colonia de seres, no sólo conectados a través de lazos emocionales sino también sociobiológicos. El individuo no existe: estamos hechos de muchos. La conexión entre la madre y el hijo es más profunda de lo que se imagina.
Con información de Scientific America
Fuente: http://www.mamanatural.com.mx/